Skip to content Skip to footer

No había sitio en la posada

El evangelio no deja espacio a la duda: “en Belén no había espacio en la posada”.

Que esto ocurriera no es un fallo de cálculo en los planes de Dios. Dios quería que su Hijo naciera en Belén, quería que Augusto encargara un empadronamiento, quería que fuera un día y un momento determinado, quería que no hubiera sitio en la posada y quería finalmente que su Hijo naciera en un establo.

La pregunta es ¿Qué padre quiere que su hijo nazca en un establo? Y más cuando resulta que ese Padre es nada menos que el todopoderoso, el omnipotente eterno.

Con ojos humanos es imposible de entender. Posiblemente si viéramos que un hombre muy rico permite que su hijo naciera en la cuneta de una carretera, lo juzgaríamos mal.

Entonces, vuelve la pregunta: ¿Cómo puede ser que Dios, que es el Amor, la bondad, la justicia, la verdad… quisiera que esos fueran sus planes?

¿Taz vez podría ser que el Amor, la bondad, la justicia, la verdad son diferentes a como las vemos nosotros? Si la respuesta es afirmativa, quiere decir que nuestra visión y la del mundo, está francamente lejos de la de Dios. Pero no un poco lejos, sino tremendamente lejos.

Que Dios naciera en un establo fue algo querido por Dios, y por lo tanto ontológicamente bueno, por muy poco que lo comprendamos.

Nada de la vida de Jesús son casualidades. Cada instante de su vida en la tierra, cada segundo, cada persona que se encontró, forman parte del plan de Dios para salvarnos y de su providencia infinita.

Dios, naciendo en un establo, quería darnos un mensaje a los hombres de todos los tiempos. La cuestión es descifrarlo, y solo leyendo los evangelios, solo viendo como ha transformado las vidas de los santos, podemos acércanos a entender un poquito de ese mensaje.

Un ejemplo puede ser la vida de los chicos, de 20, 25 años que están entrando en el seminario de Madrid en estos años: son guapos, listos (de esos que Mckinsey contrataría sin entrevista) divertidos, y muchos de ellos ricos. Tienen dinero, buena posición, algunos son muy reconocidos socialmente… en fin, que lo tienen todo. Y esos tipos cogen su vida, la única que tienen, su juventud, su éxito, su dinero, su apariencia…. Y le dicen a Dios que lo dejan todo por El.

A los ojos del mundo, posiblemente es una locura difícil de entender. A los ojos de quienes viven tratando de acercarse a Dios, es algo admirable, para los santos es haber entendido lo que paso en un establo de Belén.

Posiblemente José pudo no entenderlo, pudo sufrir al sentir que no podía ofrecer nada mejor a Dios y a su madre. O tal vez sí lo entendía, y esa es su grandeza. El, como María ponderaban las cosas en el corazón, allí donde Dios nos habla. No hacían grandes razonamientos, no elucubraban: sencillamente estaban abierto y dispuestos al más pequeño detalle de los planes de Dios.

Tal vez por ahí van los tiros. Saber que en nuestra vida Dios ha pensado cada detalle, cada instante que vamos a vivir. Ni un solo segundo ha dejado de ser pensado por El, como todos los cabellos de nuestra cabeza están contados. Todo lo ha pensado, y cada cosa que vaya a ocurrir en el día que comienzas, El la ha pensado antes.

Como José, solo nos queda ponderar cada una en el corazón, verlas con los ojos de Dios, aunque sea la de pasar la noche en un establo.

Leave a comment

José de Nazaret

Ayúdanos a seguir extendiendo la devoción a San José
Tu donativo, por pequeño que sea, nos permite mantener viva esta misión: darlo a conocer

Banco Santander: ES29 0049 1508 7827 1010 5387

🇪🇸 Bizum al 636128011

Contacto
info@josedenazaret.com

+34 636 12 80 11

José de Nazaret© 2025. Derechos Reservados.