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Un silencio lleno de Dios

José es el silencio destacan la mayoría de los autores y todos aquellos que contemplamos su vida.

No hay palabras, ni reflexiones, ni hazañas o aportaciones de ojos de los hombres. Un analista podría decir de él que es un perfil medio bajo, un sencillo carpintero de un pequeño pueblo. Cierto que su linaje desciende directamente de David, pero su estirpe, en ese tiempo, está en franca decadencia.  Podríamos llegar a pensar que no es la persona más adecuada para una empresa importante. Ciertamente a los ojos de los hombres, José no sería alguien muy valioso.

Y eso nos da la pista: los ojos de los hombres, ven como hombres. Y es que José no es de este mundo, como no lo es Jesús, María, y todos aquellos que sabemos que estamos de paso. Y las palabras de Jesús resuenan en todos nosotros: «Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.» (Juan 17:14) «No te pido que los saques del mundo, sino que los protejas del maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.»
(Juan 17:15-17).

Desde esa frase entendemos la dignidad de José que no es de este mundo, pues se le encomienda la misión más grande jamás pensada: nada menos que la plenitud de los tiempos, la llegada del Creador, del Rey de reyes, Señor de señores, Alfa y Omega.

José no es de este mundo porque nadie ha tenido ni tendrá en la historia de la humanidad una misión tan egregia. Es tanta la distancia que media entre esta misión y cualquiera que se haya podido encargar a un hombre a lo largo de la historia,  que no hay punto de comparación. Solo podemos exclamar: “un hombre así no es de este mundo”

Se entiende la letra de la canción “Arde”

Lloran, Reyes y tronos lloran
Ante un hombre en la sombra
Rezándole a su Dios

Estamos hablando del hombre que ha dormido en brazos al hijo de Dios y eso no es de este mundo

Y pese a todo el evangelio no recoge una sola palabra suya. No es un descuido, ni un olvido. Los evangelios están inspirados por el Espíritu Santo para poner exactamente lo que conviene a nuestra salvación: ni una palabra o tilde de más o de menos.

En un mundo lleno de ruido, prisa, preocupaciones, de palabras y palabras, de mayor producción de contenidos de la historia, José nos enseña que Dios está en el silencio.

José es eso, un silencio lleno de Dios

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José de Nazaret

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